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"Rayuela", obra representativa de Julio Cortázar

25/08/2012 08:35 Leer el artículo completo en: El Financiero - Cultura

El autor de la novela experimental en sus formas, lenguaje y construcción de sus capítulos, es considerado como el escritor más querido de América por Elena Poniatowska.   Notimex Para unos, un parteaguas en la historia de la literatura o por lo menos dentro del "boom latinoamericano" y su "realismo mágico", y para otros la continuación de otras corrientes literarias, como el surrealismo y el existencialismo, la novela "Rayuela" de Julio Cortázar (1914-1984) rompió con moldes preestablecidos de la forma de escribir. Sin duda, lo que sí es "Rayuela" es una novela experimental, por su experimentación en sus formas, en el lenguaje, en la construcción de sus capítulos (por ejemplo, unos muy cortos, de apenas unas líneas, y otros más largos), en la temática y de los personajes, considerado como el escritor más querido de América, por su colega mexicana, Elena Poniatowska, y por ser el autor de obras como "Rayuela", "Deshoras" y "Divertimiento". Esta obra de 155 capítulos, divididos en 3 partes (Del lado de allá, Del lado de acá y De otros lados), publicada en 1963 por el autor argentino, generó una gran admiración entre los lectores y los conocedores de la literatura occidental, además de que hasta la fecha sido objeto de diversos estudios. Después de su aparición, en México, incluso, se crearon grupos de jóvenes lectores -muchos de ellos amantes del jazz como Cortázar- para seguir su lectura y discutir en torno a ella. Una de las características más visibles es su estructura, o mejor cabría decir su antiestructura o desestructura, intelectualmente predeterminada así por el mismo autor, a tal grado que él mismo en el inicio de la novela, en el "Tablero de disección", anota: "A su manera este libro es muchos libros, pero sobre todo es dos libros. "El primero se deja leer en la forma corriente, y termina en el capítulo 56, al pie del cual hay 3 vistosas estrellitas que equivalen a la palabra Fin. Por consiguiente, el lector prescindirá sin remordimientos de lo que sigue. "El segundo se deja leer empezando por el capítulo 73 y siguiendo luego en el orden que se indica al pie de cada capítulo", y para evitar confusiones elabora una tabla de apartados para seguir la lectura. Es decir, Cortázar rompe con la forma tradicional de lectura para decirle al lector que la puede seguir del primero al último capítulo -todos sencillamente numerados- o hacerlo de manera alterada, sin orden, o conforme a la propuesta que él mismo hace. Tal estructura desestructurada fue uno de los elementos que hicieron de "Rayuela" obra de culto. La trama es hasta cierto punto simple: "Horacio Quiroga", el personaje principal, es un joven argentino que vive en París para estudiar, pero no lo hace, vive de ordenar la correspondencia. Su compañera es la "Maga", Lucía, quien se encuentra en la capital francesa con su hijo "Rocamadour", Francisco, huyendo de su familia. Ambos cuentan con un grupo de amigos (Wong, Pola, Morelli, Etienne y Babs, entre otros integrantes del "Club de la Serpiente) con los que pasan los días, se reúnen y discuten sobre literatura, y que sin embargo son secundarios al eje central en torno al que gira la historia. El hijo de ella un día muere y "Horacio" regresa a Buenos Aires, donde vuelve con su novia, "Talita", aunque termina en un manicomio. No obstante, la novela es algo más que eso, es existencialista porque el pulso constante de los personajes, principalmente del central, es el cuestionamiento sobre la razón de ser y estar con un dejo de nostalgia y hasta tristeza. Y es surrealista por el rompimiento de la cotidianidad que describe, y que llega incluso al quebrantamiento de la estructura de una obra normal. Un elemento adicional de esta lectura es el reconocido capítulo 68, en el que el escritor argentino rompe con el mismo lenguaje para inventar uno propio, por lo menos en parte. Así se leen "nuevas" palabras que él inventa y que, sin embargo, para el lector adquieren sentido y el apartado mismo no pierde coherencia: "Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. "Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia…". Cortázar, en fin, propone un juego al lector, una especie de laberinto creado con su alto intelectualismo, un número indeterminado de lecturas, un collage de citas, de autores, de pintores, jazzistas, con la intensión de, como lo dice "Morelli" (alter ego de Cortázar) "hacer del lector un cómplice, un camarada de camino, simultaneizarlo, puesto que la lectura abolirá el tiempo del lector y lo trasladará al del autor". 

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