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Chips contra secuestros

23/08/2011 00:24 Leer el artículo completo en: El Diario de Yucatán - Nacional

QUERÉTARO (Por Nick Miroff, de The Washington Post).- Entre las extrañas circunstancias que rodearon el secuestro el año pasado de Diego Fernández de Cevallos, el ex candidato presidencial panista conocido como "Jefe Diego", quizá lo más raro sea el misterioso chip de rastreo que los plagiarios presuntamente le extrajeron del cuerpo. Versiones de la prensa reportaron que una banda armada irrumpió en el hogar de Fernández, le cortó el brazo con unas tijeras y le extrajo un dispositivo de rastreo satelital, dejando en el lugar el chip y manchas de sangre. Siete meses después Fernández fue liberado con pocas explicaciones. Los detalles de la salvaje cirugía no han disuadido a miles de mexicanos que buscan productos de rastreo satelital, incluyendo implantes de chips científicamente dudosos. De acuerdo con reciente informe legislativo, los secuestros se dispararon 317% en los últimos cinco años. Quizá aún más alarmante es la revelación de que policías o militares están involucrados en más de la quinta parte de los crímenes, lo cual fomenta la generalizada percepción de que las autoridades no son confiables para resolver los crímenes o rescatar a seres queridos desaparecidos. Dispositivos bajo la piel, como el que presuntamente le extrajeron al "Jefe Diego", se venden aquí por miles de dólares, con la promesa de que pueden ayudar a seguir el rastro a víctimas de secuestro. Xega, la compañía mexicana que vende los chips y efectúa los implantes, indica que sus ventas registran un aumento de 40% en los últimos dos años. "Desafortunadamente, ha sido bueno para los negocios pero malo para el país", señala en referencia a los secuestros Diego Kuri, ejecutivo de Xega. "De nuestros clientes, 30% recurre a nosotros luego de que alguien de la familia experimenta un secuestro".En entrevista en las muy fortificadas instalaciones de la empresa, frente a una agencia de neumáticos en esta ciudad industrial, el ejecutivo explica en que consiste su "paquete VIP": Por 2,000 dólares iniciales y una cuota anual por la misma suma, la compañía ofrece a sus clientes un chip subdérmico identificador de radio-frecuencia (RFID), que es una antena minúscula dentro de una cápsula de cristal. El chip, de 2.5 cm de largo y del ancho de un fideo, se inserta en el tejido graso del brazo, entre hombro y codo. Transmite una señal a una unidad externa con Sistema de Geoposicionamiento Global (GPS) del tamaño de un celular, pero si durante el secuestro se le quita el aparato al cliente, Xega puede rastrear a la persona enviando señales de radio al implante. Según la empresa, el dispositivo ayudó a rescatar a 178 personas en la última década. "Eso es pura ciencia ficción, un fraude", señalan investigadores e ingenieros de EE.UU. Para que un dispositivo se comunique con un satélite, o incluso con una red celular local, necesita una batería y una antena, como un celular, dicen. "Es pura tontería", afirma Mark Corner, investigador y profesor de la Universidad de Massachusetts. El desarrollo de un implante humano que pueda funcionar como aparato de rastreo está aún muy lejano, comenta Justin Patton, director del Centro de Investigación RFID de la Universidad de Arkansas.  

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