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Vilma Fuentes: El laberinto de la multitud

29/12/2012 02:55 Leer el artículo completo en: La Jornada - Cultura

La ciudad de México que en 1975 Juan Soriano evocaba desde París, en el taller de litografías de Bramsen, estaba más cercana de la descrita por Humboldt que de la capital mexicana de entonces. Sus ojos veían el canal de la Viga, los ríos de La Piedad o de Churubusco, sus oídos escuchaban el rumor del agua viva fluida como el tiempo. Para Juan, la ciudad a donde llegó en 1936 seguía siendo la misma. Y otra. Para mí, el único recuerdo de un río en la desbordante capital eran los desbordamientos del de La Piedad. Inundaciones que desquiciaban las manecillas de los relojes y las fechas de los calendarios. Drama de adultos, recreo y regocijo de niños que no pedíamos sino embarcarnos para navegar por las calles vecinas.

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